LA TOXOCARIASIS OCULAR



La toxocariasis ocular
Quizás nunca hemos oído hablar de ella, pero la Toxocariasis ocular es una grave enfermedad generada por el parásito Toxocara Cati o Toxocara Canis, un gusano nematodo que se suele encontrar en los organismos de los perros, que son sus principales transmisores. Este parásito está adaptado para vivir dentro del sistema digestivo de los cachorros, de esta manera accede a los nutrientes cuando nuestro fiel amigo se está alimentando de su madre o a través del cordón umbilical antes de nacer.
En general, el animal no presenta síntomas evidentes de estar infestado, pero sí que se vuelve peligroso cuando el huevo del Toxocara se introduce en el cuerpo de un ser humano y eclosiona. En ese momento, se liberan las larvas que se mueven a través de la sangre atacando los tejidos y provocando reacciones inflamatorias.
¿Cómo afecta al ser humano?
A diferencia de los organismos caninos, el cuerpo humano complica la supervivencia del parásito. Por este motivo, éste se empieza a propagar por la sangre y los tejidos en busca de alimento. Generalmente, el propio sistema inmune de los humanos puede acabar con estos parásitos; sin embargo, si el gusano alcanza el ojo  puede perjudicar gravemente la visión de la persona afectada, llegando a provocar ceguera.
La toxocariasis ocular suele ser más frecuente en niñas y niños de 2 a 7 años, que tienen contacto con perros o que juegan en parques. El principal motivo es que, si un animal está infestado, elimina los huevos del parásito a través de las heces. Si lo hace en las inmediaciones de un parque o zona de juego infantil, se corre el riesgo de que los niños puedan ingerir la tierra infectada.
Prevenir el parásito
Para no sufrir este tipo de problemas, es esencial que los niños mantengan una buena higiene diaria, especialmente, después de jugar en la tierra. Si tenemos perro, otro método de prevención fundamental es llevar a cabo procesos de desparasitación regulares en nuestro perro, así podremos evitar la Toxocariasis ocular y otros parásitos. Ante cualquier sospecha que tu fiel amigo pueda tener el parásito Toxocara canis en su intestino, no hemos de dudar en consultar un veterinario rápidamente.