HISTORIA DE AINHOA Y CHAN CHAN

HISTORIA DE AINHOA Y CHAN CHAN


LA CONMOVEDORA HISTORIA DE AINHOA y CHAN CHAN
Dedicado al veterinario Miguel Martínez y al equipo del Hospital
Veterinario Benipeixcar y especialmente a mi hija Ainhoa.
Si me lo permitís voy a contaros una historia, de la que he
sido espectadora de lujo y de la que me siento enormemente
orgullosa y feliz, como madre y como animalista.
Se trata de mi hija Ainhoa, una niña de tan sólo 10 años, me
ha demostrado que tiene grandes principios.
Nos remontamos a diciembre de 2013, cuando mi pequeña
en la Feria de Animales de Mislata me pidió con los ojos vidriosos
“mamá podemos adoptar uno de estos perros y le damos una
familia, pobrecitos lo están pasado muy mal…”
Pese a que ya tenemos una perrita, nuestra pequeña Bora, le
dije que sí, que eligiera.
Ainhoa se conmovió especialmente con la historia de
GRETA, una perrita de unos dos años que había sido abandona en
varias ocasiones y que no llevaba bien
su vida en soledad en el refugio.
Quedamos en que iríamos a por ella al
sábado siguiente (por motivos de
trabajo era imposible en otro horario)
y así lo hicimos. Nuestra sorpresa fue
que cuando llegamos a por Greta, la
habían adoptado justo el viernes, un
día antes.
Mi disgusto fue monumental,
llevábamos una semana preparando la
bienvenida de Greta, felices por la decisión, habíamos comprado
camita, correa, collar y hasta un abriguito para el frío.
Pero pasados unos minutos mi hija, nuevamente me volvió a
sorprender: “mami no pasa nada, porque Greta ya tiene una casa,
¿podemos coger otro?.
Evidentemente, después de ver casi los 300 perros que
tenían en el refugio, ¿cómo nos vamos sin uno?.
Aquí llega lo sorprendente, lo enormemente orgullosa que
me hizo sentir mi pequeña. Puso sus ojos en uno especialmente, un
cachorro mestizo de unos 4 meses, cruzado entre podenco y
quién sabe qué, el cual estaba de acogida en casa de una
voluntaria, su mami Silvia, porque aún estaba convaleciente
debido al estado en el que se lo encontraron.
El pequeño CHAN CHAN fue recogido con unos dos meses de
edad con fracturas abiertas en tres de sus patas, las dos
traseras que fueron operadas y necesitaron prótesis y la
patita delantera derecha, además de deshidratación,
infección grave en heridas abiertas, un mes de hospitalización
… y quién sabe qué pensamientos rondarían por esa cabecita
de todo lo que le había pasado y que no nos puede contar.
Su aspecto era escuálido, delgadísimo, pelo áspero, se le veía
inseguro, miedoso, su mirada de una tristeza desgarradora….
Pero mi hija pronunció la frase que me llegó a lo más
profundo de mi alma …
“Mami aquí hay muchos perros, pero podemos llevarnos éste y
darle una oportunidad, porque está enfermo y nosotras
podemos cuidarlo, nos da igual que sea un perro cojo”.
Así fue como nació el
feeling especial entre
Ainhoa y Chan Chan,
esa mirada de
complicidad que
tienen entre los dos.
Pasado el primer mes de adaptación, decidimos averiguar
que le pasaba en su patita delantera y porqué tenía tanto dolor.
Después de una intensa búsqueda de un especialista en
traumatología canina, porque muchos tienen un título colgado en
la pared pero poco más, nos dieron referencias del HOSPITAL
VETERINARIO BENIPEIXCAR, concretamente de MIGUEL
MARTÍNEZ, y pedimos visita.
Así nos enteramos que tenía el codo luxado, o sea fuera del
sitio y el roce de los huesos unido al crecimiento, era lo que le
producía el dolor y la inflamación, además, le había soldado mal
una fractura de cubito y radio.
Todos esos problemas complicaban una cirugía para buscar
una única finalidad, “quitarle el dolor, aunque se quedara cojo”,
pero la solución de otros veterinarios era la “amputación” y esa
opción ni la contemplábamos de entrada, había que buscar más
opciones.
Fue Miguel Martínez, quien pronunciando estas palabras me
convenció de que si alguien tenía que operar a Chan Chan, sería él:
“es un cirugía muy complicada, no siempre se ve en placa lo que
realmente hay cuando abres, pero es un reto”.
Fue la palabra “reto” la que me convenció.
Si una persona utiliza esa palabra en una frase es porque
realmente su implicación en el caso va a ser al 100%, y ahora os
puedo asegurar que lo que me ha llegado a mi ha sido su
compromiso al 200%.
Operamos a Chan Chan en abril, una intervención de 6 horas
de quirófano, extremadamente complicada porque el hueso
estaba tan descalcificado que se deshacía, no cogía los clavos,
Miguel y su equipo sabrán lo que pasaron con Chan Chan en la
mesa de quirófano….
Lo dejamos ingresado una semana, porque los dolores que
tenía nuestro pobre Chan Chan eran tan horribles que estuvo los
primeros días con morfina y media sedación, pero a la semana con
el dolor controlado, pudimos llevárnoslo a casa.
Su carita lo decía todo, sus orejas caídas, su
rabo lacio, sus ojos que nos decían el
inmenso dolor que estaba sufriendo… pero
aún así cuando nos vio nos hizo un baile de
alegría y nos llenó de besos.
Era muy importante que las fijaciones
externas y las heridas se curaran de 3-4
veces al día porque una infección podría
ser fatal y pasar al hueso, hemos estado
más de tres meses con las fijaciones
externas, llevándolo a rehabilitación,
tratándolo con láser, haciéndole las
curas ….
La vuelta a casa
Lo duro de la situación se hacía mucho más llevadera viendo
el comportamiento de CHAN CHAN cuando ibámos a la clínica.
Lejos de no querer entrar (con todo lo que le hacía allí y que
resultaba doloroso), él entraba tan contento y les hacía bailes a
las chicas (Pilar, Leti, Andrea …) todas salían a verlo en cuanto
sabían que Chan Chan había llegado.
Y ese comportamiento animal a mí de decía muchas cosas,
sin necesidad de palabras.
Hace poco más de un mes que volvimos a operarlo para
quitarle las fijaciones y actualmente tenemos un perro nuevo,
desconocido hasta el momento.
Nos hemos pasado el verano llevándolo a sitios dónde
pudiera nadar, saltar, rascar la tierra, y actualmente ¡¡¡CORRE!!!,
nuestro perro ¡¡¡CORRE!!!, algo que nunca pensé verle hacer y lo
más importante corre utilizando sus cuatro patas, simplemente
IMPRESIONANTE.
Todo esto no hubiera sido posible si, en primer lugar, mi
pequeña AINHOA no hubiera apostado por ese “perro triste,
feo y desgarbado que vimos en la protectora” y por supuesto,
“si todo un equipo de profesionales del Hospital Veterinario
Benipeixcar no hubiera apostado por él y especialmente
Miguel Martínez”.
Yo, como simple espectadora que se ha dejado llevar por los
acontecimientos sólo tengo que decir que vale la pena arriesgar
para tener la opción de ganar, que yo he ganado mucho y muy
bueno con toda esta historia.
Mi hija Ainhoa ha aprendido una de esas lecciones que te da
la vida, que te hace vivir
situaciones nada deseables
para nadie y mucho menos
para una niña y su mascota,
con la que podía haber
corrido y disfrutado como
cualquier niña con su
cachorro y no viviendo el
sufrimiento, las curras, las
limitaciones de su perrito,
por un comportamiento
salvaje e injustificado de
algún descerebrado que
decidió hacerle lo que le
hizo a Chan Chan …
Ahora afortunadamente
ha pasado, tenemos un
precioso perrazo pelirrojo,
alegre, felíz, y cariñoso y
toda una vida para
disfrutar de él.
¿Qué más puedo deciros? …
Sólo me queda pronunciar una última palabra …. ¡GRACIAS!
Con todo mi cariño y respeto hacia este GRAN EQUIPO DE PROFESIONALES