MIEDO A LOS PETARDOS

MIEDO A LOS PETARDOS


Ya tenemos aquí las fallas, nuestras fiestas, momentos para la alegría y el disfrute pero para algunas de nuestras mascotas estos momentos son de terror y nerviosismo. Los protagonistas en estas fiestas son los petardos y éstos son el problema sobre todo con muchos de nuestros perros. Es lo que denominamos fobia a los petardos.
 
¿En qué consiste la fobia a los petardos u otros sonidos fuertes? No es más que una respuesta fisiológica exagerada que algunas de nuestras  mascotas padece: tras el primer sonido fuerte o petardo, el organismo del animal aumenta su nivel de adrenalina y cortisol en sangre, es decir, el nivel de estrés de nuestra mascota aumenta para prepararse para la huída. El problema es que antes de que este estrés recupere sus valores normales, se produce el sonido del siguiente petardo lo que da lugar a que el animal reaccione mucho más porque su organismo está “activado” y así sucesivamente, con lo que el estado de excitación llega a ser patológico.
Entonces, ¿Qué podemos hacer para paliar este problema? Lo primordial es mantener la calma, nuestro nerviosismo o pena es lo que trasladaremos al perro, así que nunca castigar ni tampoco acariciar a nuestra mascota cuando su excitación sea inapropiada. Si le castigamos, no entenderá el por qué del castigo y si lo acariciamos estamos “premiando” ese estado de ánimo y solo haremos que empeorar o fomentar más y más esta fobia.
Normalmente el perro se esconde en alguna habitación de la casa, así que es muy interesante facilitar al animal esa “zona de seguridad”, en esa habitación podemos poner un transportin o similar  tapado con una manta así como cerrar ventanas y persianas e incluso encender la televisión o una radio para amortiguar los sonidos fuertes. Es lo que harían en la vida salvaje, esconderse en un lugar seguro, así que no intentemos sacarlo a la fuerza de esa zona de seguridad. En cuanto a los paseos, intentaremos escoger las horas y lugares más tranquilos.
La mejor solución es lo que llamamos la desensibilización, es decir, que el animal no asocie estos sonidos con el terror y la excitación. Normalmente es necesaria la presencia de un etólogo o adiestrador para realizarla. A grandes rasgos es ir presentando al animal a sonidos cada vez más fuertes(incluso hay grabaciones preparadas para ello) pero “engañándolos” a base de premios o juegos, o sea, que el animal asocie el petardo a algo bueno o confortable en vez de entrar en pánico. Es un método que requiere tiempo y paciencia y normalmente la presencia de un profesional para hacerlo adecuadamente.
También podemos ayudarnos de un tratamiento médico (consultar con tu veterinario) para compaginar con cualquiera de las opciones antes indicadas. Hay tranquilizantes de tipo natural a base de hierbas, collares o difusores a base de feromonas caninas que apaciguan a nuestra mascota o bien medicaciones de tipo ansiolítico. Para esto, siempre consultar con tu veterinario la mejor de las opciones y teniendo claro que son una ayuda, no la solución al problema.
Con pequeños detalles podemos conseguir que nuestra mascota no lo pase tan mal en Fallas o con las tormentas, recordando siempre que todas estas soluciones debemos ponerlas en práctica al menos un mes antes del problema y siempre hacerlo con calma y seguridad.