Displasia de Cadera en Perros: Síntomas, Grados y Tratamiento

Pastor Alemán caminando con rigidez en patas traseras por displasia de cadera canina

El perro se levanta despacio, cojea de las patas traseras y evita las escaleras. Son las señales más frecuentes de displasia de cadera. Esta guía explica qué significa el diagnóstico, los grados A-E de la clasificación BVA/FCI que el veterinario usa en la radiografía, qué opciones de tratamiento existen y cuándo la cirugía es la mejor opción.

Índice

Qué es la displasia de cadera en perros

La displasia de cadera es una malformación de la articulación coxofemoral: la cabeza del fémur y el acetábulo (cavidad de la pelvis donde encaja) no tienen la forma adecuada y no encajan bien. En lugar de rotar suavemente, la articulación produce roce, inestabilidad y, con el tiempo, destrucción del cartílago y artrosis secundaria.

Es una enfermedad poligénica, es decir, se hereda de ambos padres aunque la expresión clínica depende también de factores ambientales como el peso, el ejercicio en la etapa de crecimiento y la alimentación. Puede presentarse de forma unilateral (una sola cadera) o bilateral (las dos caderas afectadas), siendo la bilateral la más frecuente.

La displasia en sí no duele directamente. Lo que produce dolor es la inestabilidad articular en la fase juvenil y la artrosis secundaria que se desarrolla con los años. Un perro puede tener displasia grado C o D en la radiografía y mostrar pocos síntomas si la artrosis aún no es severa, o puede mostrar dolor importante con displasia leve si la inflamación es alta.

Cómo anda y se mueve un perro con displasia

Observar la marcha del perro es la herramienta más sencilla para sospechar displasia antes de ir al veterinario. Los signos característicos son:

  • Marcha en balanceo de las caderas al caminar, especialmente visible desde atrás: las caderas se mueven de un lado a otro de forma exagerada en lugar de moverse suavemente
  • Cojera intermitente de las patas traseras, a menudo peor tras el descanso (rigidez matutina) y que mejora después de calentar
  • Dificultad para levantarse del suelo, especialmente desde superficies duras. El perro puede gemir o tardar varios intentos
  • Reticencia a las escaleras, a los saltos o a subirse al coche. Evita movimientos que carguen la cadera
  • Se sienta de forma asimétrica: apoya todo el peso en un lateral, con una pata trasera estirada hacia fuera en lugar de doblada bajo el cuerpo
  • Pérdida de masa muscular en los muslos traseros (atrofia por desuso), especialmente visible en perros de razas grandes comparando ambas patas
  • Renuncia a actividades que antes hacía: deja de correr, jugar o caminar distancias largas sin razón aparente

En cachorros de 4 a 12 meses, la displasia puede manifestarse como dolores de crecimiento aparentes: el cachorro llora al levantarse o muestra períodos de cojera que desaparecen y reaparecen. En estos casos, la radiografía precoz permite actuar con las opciones quirúrgicas más eficaces.

Síntomas de displasia de cadera en perros

Además de los cambios en la marcha, la displasia produce signos generales que conviene conocer:

  • Dolor a la manipulación de la cadera: el perro puede gruñir, intentar morder o apartarse cuando el veterinario extiende o rota la articulación hacia atrás
  • Crepitación articular: crujidos o chasquidos audibles al mover la cadera en el examen veterinario, señal de superficies articulares irregulares
  • Postura en "rana": el perro tumbado extiende las patas traseras hacia atrás en lugar de doblarlas lateralmente, para aliviar la presión en la cadera
  • Cambios de comportamiento: irritabilidad, menor tolerancia al juego o cambios en el carácter relacionados con el dolor crónico

Razas predispuestas y causas de la displasia

La displasia tiene una base genética clara. Las razas con mayor incidencia documentada son:

  • Pastor Alemán: una de las razas con mayor prevalencia mundial. El programa de certificación radiológica es obligatorio para la cría responsable desde décadas
  • Labrador Retriever y Golden Retriever: alta predisposición por selección genética orientada al tamaño corporal
  • Rottweiler, San Bernardo, Mastín: razas gigantes con alta incidencia
  • Boyero de Berna, Terranova: prevalencia documentada por los programas de certificación europeos

Más allá de la genética, hay factores que aceleran o agravan la displasia en perros genéticamente predispuestos:

  • Crecimiento rápido: el exceso de nutrientes en la etapa de cachorro genera un crecimiento acelerado que puede superar la maduración articular
  • Obesidad: el sobrepeso multiplica la carga sobre la articulación. Un perro con displasia y sobrepeso empeora mucho más rápido que uno con peso correcto
  • Ejercicio intenso en cachorros: correr en superficies duras, saltar o hacer ejercicio de alto impacto antes de los 12-18 meses puede empeorar la displasia en razas predispuestas
  • Superficies resbaladizas: los suelos de parquet o baldosa hacen que las patas cedan hacia fuera constantemente, aumentando la inestabilidad articular

Grados de displasia de cadera en perros: clasificación BVA/FCI

El sistema más usado en Europa para clasificar la displasia de cadera es el de la FCI (Federación Cinológica Internacional) / BVA (British Veterinary Association). Asigna una letra de A a E basándose en la radiografía de la articulación bajo sedación:

Grado Denominación Qué se ve en la radiografía Implicación práctica
A Displasia ausente Articulación perfecta. Cabeza femoral y acetábulo encajan sin holgura. Ángulo de Norberg mayor de 105°. Articulación sana. Apto para cría en razas sometidas a control.
B Displasia de transición Ligera asimetría o mínima holgura articular que no llega a ser displasia. Puede haber pequeñas irregularidades. Perro clínicamente normal. No apto para cría en razas con programa estricto.
C Displasia leve Encaje imperfecto claro, cambios artrósicos incipientes. El perro puede no mostrar síntomas en reposo. Control regular. Tratamiento médico si hay dolor. No apto para cría.
D Displasia moderada Subluxación evidente, artrosis ya desarrollada. La cabeza femoral no queda dentro del acetábulo correctamente. Tratamiento médico o quirúrgico según la edad y los síntomas.
E Displasia grave Luxación marcada, cabeza femoral muy deformada, acetábulo plano, artrosis severa. Cirugía en la mayoría de los casos. Pronóstico más reservado para recuperación funcional completa.

La radiografía se hace siempre bajo sedación o anestesia ligera para que el perro relaje los músculos. Si los músculos están en tensión, la articulación parece mejor de lo que es y el grado puede infravalorarse.

Un aspecto importante: el grado BVA/FCI describe la estructura de la articulación, no directamente el dolor. Un perro con grado D puede estar relativamente cómodo con tratamiento, y un perro con grado C puede tener dolor importante si la inflamación articular es alta.

Diagnóstico veterinario de la displasia

El diagnóstico se confirma con radiografía, pero el examen físico previo da pistas muy importantes:

  • Test de Ortolani: el veterinario aplica presión sobre la cadera del perro en decúbito lateral. Un "clic" audible o palpable al reducirse la articulación indica laxitud articular y es positivo para displasia. Más útil en cachorros y perros jóvenes.
  • Test de Bardens: evaluación de la laxitud articular en cachorro en decúbito lateral, moviendo el fémur hacia arriba. Positivo si la cabeza del fémur se desplaza del acetábulo.
  • Evaluación de la marcha y rango de movimiento: el veterinario observa cómo camina, trota y corre el perro, y evalúa hasta dónde puede extenderse la articulación sin dolor.

La radiografía definitiva se hace con el perro en decúbito dorsal (boca arriba), con las patas traseras extendidas en paralelo. La sedación es imprescindible para conseguir la posición correcta. El radiólogo o el veterinario mide el ángulo de Norberg (la relación entre cabeza femoral y acetábulo) y evalúa los cambios artrósicos.

En cachorros entre 4-6 meses se puede hacer una radiografía preliminar para detectar laxitud articular grave, pero la clasificación definitiva BVA/FCI se hace a partir de los 12-24 meses según la raza.

Tratamiento médico: antiinflamatorios y condroprotectores

El tratamiento médico es la primera línea en la mayoría de los casos, especialmente en displasias grado C o en perros adultos con grado D que no son candidatos a cirugía por edad u otras razones.

Antiinflamatorios veterinarios (AINEs)

Los AINEs son el pilar del control del dolor en displasia. Los principales usados en España:

  • Meloxicam (Metacam, Loxicom): el más prescrito. Administración diaria por vía oral o inyectable. Muy eficaz y con buen perfil de seguridad renal si se usa a dosis correctas.
  • Carprofeno (Rimadyl, Norocarp): clásico para dolor articular crónico en perros. Administración oral dos veces al día.
  • Robenacoxib (Onsior): inhibidor selectivo de COX-2. Menor efecto gastrointestinal. Disponible en comprimidos.
  • Firocoxib (Previcox): COX-2 selectivo, indicado para dolor osteoarticular crónico. Comprimido masticable una vez al día.

Importante: nunca dar ibuprofeno, aspirina ni paracetamol a un perro. Los AINEs humanos son tóxicos para los perros y pueden causar úlceras gástricas, insuficiencia renal o muerte incluso a dosis bajas.

Condroprotectores

Los condroprotectores no curan la displasia pero pueden frenar la progresión de la artrosis secundaria y mejorar la calidad del líquido sinovial:

  • Condroitín sulfato + glucosamina: suplemento oral. La evidencia clínica es modesta pero sin efectos adversos relevantes. Muchos propietarios observan mejora leve en la movilidad.
  • Omega-3 (aceite de pescado EPA/DHA): efecto antiinflamatorio documentado en articulaciones caninas. Se usa como complemento al tratamiento principal.
  • Ácido hialurónico intraarticular: inyección directa en la articulación. Reservado para casos con líquido sinovial degradado y lo hace el veterinario.

Librela (bedinvetmab)

Librela es un anticuerpo monoclonal aprobado por la EMA en 2022 que bloquea el NGF (factor de crecimiento nervioso), una proteína clave en la transmisión del dolor articular crónico. Se administra como inyección subcutánea mensual por el veterinario. No es un antiinflamatorio: actúa directamente sobre la vía del dolor. En perros con dolor articular crónico que no responden bien a los AINEs o en los que hay contraindicaciones para su uso prolongado, Librela puede ser una alternativa muy eficaz. Puede combinarse con condroprotectores.

Los perros con artritis secundaria a la displasia se benefician del mismo protocolo que los artríticos idiopáticos: combinación de AINE + condroprotector + fisioterapia, ajustando el tipo de ejercicio según la fase de la enfermedad.

Cuándo operar y tipos de cirugía para displasia de cadera

La cirugía se plantea cuando el tratamiento médico no controla suficientemente el dolor, cuando el grado estructural hace que el pronóstico médico sea malo a largo plazo, o cuando el perro es joven y la cirugía preventiva puede evitar la artrosis severa.

Técnica quirúrgica Cuándo se usa Qué hace Resultado esperado
TPO / DPO
(Triple/Doble Osteotomía Pélvica)
Cachorros jóvenes (4-10 meses) con laxitud articular sin artrosis establecida Corte y reorientación de la pelvis para mejorar el encaje de la cabeza femoral en el acetábulo Muy bueno si se hace pronto. Puede prevenir la artrosis secundaria.
FHO
(Resección Artroplastia de Cabeza Femoral)
Perros de talla pequeña-mediana con displasia grave. También en displasias con cabeza femoral muy deformada. Extirpa la cabeza del fémur. La musculatura forma una "pseudoarticulación" de tejido fibroso. Bueno en perros pequeños, aceptable en medianos, limitado en razas grandes.
THR
(Prótesis Total de Cadera)
Perros adultos con displasia grave (D-E) y artrosis establecida, peso suficiente (generalmente >15 kg) Reemplaza completamente la articulación con una prótesis de titanio y polietileno, similar a la humana Excelente. Recuperación funcional muy alta. Es la opción que mejor recupera la calidad de vida a largo plazo.

La THR (prótesis total de cadera) es la cirugía con mejores resultados en perros grandes con displasia grave, pero también la más cara y la que requiere un cirujano veterinario especializado en ortopedia. En España está disponible en clínicas de referencia.

Precio de la operación de displasia de cadera en perros

El coste varía mucho según la técnica y el centro:

  • FHO (resección artroplastia): entre 800 y 1.500 euros por cadera, incluyendo anestesia y hospitalización. Técnica más sencilla y asequible.
  • TPO/DPO (osteotomía pélvica): entre 1.500 y 2.500 euros por cadera. Se suele hacer de una cadera cada vez si es bilateral.
  • THR (prótesis total): entre 3.000 y 5.000 euros por cadera en centros especializados españoles. Es la opción más cara pero la que más recupera la función articular.

A estos costes hay que sumar las consultas preoperatorias, las radiografías bajo sedación y el seguimiento postoperatorio. Si la displasia es bilateral y requiere cirugía en ambas caderas, el coste se multiplica, aunque generalmente se opera una cadera y se espera la recuperación antes de abordar la segunda.

El seguro para mascotas puede cubrir parte del coste si la displasia se diagnostica después de contratar la póliza. Conviene revisar las condiciones de cobertura de enfermedades hereditarias.

Displasia de cadera en cachorros

La displasia puede detectarse de forma temprana en cachorros de razas predispuestas, y cuanto antes se actúa, mejores son las opciones. En cachorros entre 4 y 10 meses con laxitud articular documentada en la radiografía pero sin artrosis establecida, la TPO o DPO puede corregir el problema de forma definitiva.

Las señales en cachorros que deben llevar a una revisión ortopédica:

  • Cojera de patas traseras que aparece y desaparece sin causa traumática
  • Dificultad para levantarse o agacharse
  • Marcha en balanceo antes de los 12 meses en raza grande
  • Test de Ortolani positivo en revisión rutinaria

Para las razas con programa de certificación radiológica (Pastor Alemán, Labrador, Golden, Rottweiler), se recomienda hacer la radiografía oficial a partir de los 12-24 meses. Los criadores responsables deben tener los resultados de displasia de los padres del cachorro.

Manejo en casa y calidad de vida con displasia

El manejo del entorno tiene un impacto real en la calidad de vida de un perro con displasia:

  • Control de peso: es la medida más eficaz junto con la medicación. Cada kilo de sobrepeso multiplica la carga articular. La dieta debe ser estricta y el veterinario debe monitorizar el peso en cada visita.
  • Cama ortopédica: las camas de espuma viscoelástica reducen la presión articular durante el descanso. Deben estar en un lugar cálido y alejado de corrientes de aire.
  • Suelos antideslizantes: alfombras o tapetes en los pasillos donde el perro camina habitualmente. Los suelos lisos obligan a los músculos a compensar la inestabilidad articular constantemente.
  • Rampas o escalones: para acceder al coche, al sofá o a zonas elevadas sin necesidad de saltar.
  • Ejercicio moderado y controlado: caminar a ritmo tranquilo es beneficioso. La natación o la hidroterapia son ideales: trabajan la musculatura sin impacto articular. Evitar saltos, carreras en superficies duras y juegos de persecución bruscos.
  • Fisioterapia canina: masajes, movilizaciones pasivas y ejercicios específicos mejoran la masa muscular y reducen la rigidez. Disponible en centros veterinarios especializados.

Cuánto vive un perro con displasia de cadera

La displasia de cadera no acorta la vida del perro por sí misma. Lo que determina la calidad y cantidad de vida es la severidad de la artrosis secundaria y la respuesta al tratamiento.

Con tratamiento médico bien gestionado, un perro con displasia grado C o D puede tener años de vida con buena calidad. Los perros con grado E que se tratan quirúrgicamente (especialmente con prótesis total de cadera) pueden recuperar una actividad casi normal.

Los factores que más influyen en el pronóstico:

  • Diagnóstico temprano: cuanto antes se empieza el manejo, más lenta es la progresión de la artrosis
  • Control del peso durante toda la vida del perro
  • Respuesta individual a la medicación antiinflamatoria
  • Acceso a fisioterapia y manejo activo del entorno
  • Presencia de otras enfermedades concurrentes

La eutanasia se plantea cuando el dolor ya no puede controlarse con ninguna combinación de tratamientos y el perro no tiene calidad de vida. No hay una respuesta única: la decisión debe tomarse con el veterinario valorando el bienestar real del animal, no solo los datos de la radiografía.

Preguntas frecuentes sobre displasia de cadera en perros

¿La displasia de cadera en perros tiene cura?

La displasia como malformación estructural no tiene cura: los huesos no vuelven a su forma ideal. La cirugía (especialmente la prótesis total de cadera) sí puede restaurar una función articular muy cercana a la normal. El tratamiento médico controla el dolor y frena la progresión, pero no corrige la estructura.

¿Cuánto tiempo puede vivir un perro con displasia de cadera?

Indefinidamente si el dolor está controlado y la calidad de vida es buena. La displasia no es una enfermedad terminal: es una condición crónica que requiere manejo continuo. Un Pastor Alemán con displasia D bien tratado puede vivir 10-12 años con buena calidad de vida.

¿Un perro con displasia puede hacer ejercicio?

Sí, y el ejercicio es necesario para mantener la masa muscular que estabiliza la articulación. Lo que hay que evitar son los impactos: saltos, carreras en superficies duras, juegos bruscos. El ejercicio ideal es caminar a ritmo tranquilo y la natación o hidroterapia, que trabajan la musculatura sin cargar la articulación.

¿La displasia de cadera se puede prevenir?

En razas predispuestas, no se puede eliminar el riesgo genético. Sí se puede reducir la severidad con medidas concretas: controlar el peso del cachorro durante el crecimiento, evitar ejercicio de alto impacto antes de los 12-18 meses, comprar solo a criadores que presenten certificación radiológica de los padres (grado A o B) y proporcionar suelos antideslizantes desde cachorro.

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