Síndrome Eosinofílico Felino: Una Guía Completa para Propietarios

Enfermedades Dentales y Oftalmológicas en Perros

En el vasto mundo de la medicina veterinaria, el Síndrome Eosinofílico Felino se erige como un misterio envuelto en complejidad, desafiando tanto a veterinarios como a dueños de mascotas con su presencia enigmática. Este síndrome, aunque no es una enfermedad en sí misma, es un conjunto de signos clínicos que reflejan una respuesta inmunológica subyacente hiperactiva, cuya manifestación más común se observa en la piel de los felinos, aunque también puede afectar órganos internos, creando una maraña de síntomas que pueden ser tan variados como desconcertantes.

La relevancia de este síndrome radica no solo en su capacidad para afectar significativamente la calidad de vida de los gatos, sino también en el desafío que representa su diagnóstico y manejo. La presencia de eosinófilos, un tipo de glóbulo blanco, en cantidades anormales, señala una reacción alérgica o parasitaria, pero el verdadero rompecabezas para los profesionales de la salud animal es descubrir el detonante subyacente de esta reacción.

La vida de un gato con Síndrome Eosinofílico Felino puede verse profundamente impactada. Los felinos, por naturaleza, son criaturas de hábitos y rutinas, con una disposición a esconder cualquier malestar o enfermedad como mecanismo de supervivencia. Por lo tanto, cuando un gato comienza a mostrar los signos clásicos del síndrome – como son las lesiones cutáneas, el prurito intenso (picazón) que lleva a rascarse, lamerse o morderse hasta el punto de autoinfligirse heridas, o la apatía y disminución del apetito – es una señal clara de que su bienestar está seriamente comprometido.

El impacto de este síndrome trasciende la salud física del felino, afectando también su comportamiento y bienestar emocional. Un gato que constantemente se lame o se rasca puede volverse irritable o retraído, alterando la dinámica de su relación con los humanos y otros animales del hogar. Además, la presencia constante de lesiones puede ser un foco de infecciones secundarias, complicando aún más su estado de salud.

La introducción al Síndrome Eosinofílico Felino es, por ende, una llamada de atención sobre la importancia de observar de cerca el comportamiento y la salud de nuestros felinos compañeros. La detección temprana y el manejo adecuado de este síndrome pueden hacer una diferencia sustancial en la vida de un gato afectado, permitiéndole llevar una existencia plena y confortable a pesar de las adversidades médicas. Como tal, este capítulo inicial sirve como un faro de conocimiento y comprensión para los propietarios de gatos, instándolos a adoptar un enfoque proactivo en el cuidado de la salud de sus mascotas, armados con la información y las herramientas necesarias para enfrentar este desafío médico.

Índice

¿Qué es el Síndrome Eosinofílico Felino?

Para adentrarnos en la esencia del Síndrome Eosinofílico Felino, debemos primero entender qué son los eosinófilos y por qué su presencia es relevante en el diagnóstico de esta condición. Los eosinófilos son células blancas especializadas, parte integral del sistema inmunológico, cuya función primordial es combatir las infecciones parasitarias y participar en las reacciones alérgicas. Cuando un felino presenta una cantidad anormalmente alta de eosinófilos, especialmente en áreas específicas como la piel, indica una reacción exagerada a un estímulo externo o interno, lo cual es la piedra angular del Síndrome Eosinofílico Felino.

Este síndrome no es una enfermedad unitaria, sino un grupo de condiciones clínicas que comparten un mecanismo patológico común: la infiltración eosinofílica. Aunque los síntomas más visibles y reconocibles se manifiestan en la piel —a través de lesiones, úlceras, y placas que pueden variar en severidad y extensión—, el síndrome también puede afectar órganos internos, como el tracto gastrointestinal y los pulmones, complicando así el diagnóstico y el manejo.

Una de las características distintivas del Síndrome Eosinofílico Felino es su naturaleza multifactorial. Las causas detrás de la acumulación de eosinófilos pueden ser variadas, abarcando desde alergias (alimenticias, ambientales, a picaduras de pulga) hasta infestaciones parasitarias y, en casos más raros, condiciones subyacentes más graves. Esta variedad de causas posibles subraya la importancia de un enfoque diagnóstico exhaustivo y personalizado, que tome en cuenta la historia clínica completa del gato, así como sus condiciones de vida y entorno.

El entendimiento del Síndrome Eosinofílico Felino como un espectro de condiciones con una base común, más que como una sola enfermedad, es crucial para abordar de manera efectiva su tratamiento. El objetivo primordial no es solo aliviar los síntomas visibles, sino identificar y tratar la causa raíz del problema, lo que a menudo requiere un enfoque holístico que incluye ajustes en el estilo de vida del gato, modificaciones dietéticas, y, en algunos casos, terapia farmacológica a largo plazo.

Además, la educación de los propietarios sobre este síndrome juega un papel fundamental en su manejo exitoso. Comprender qué es el Síndrome Eosinofílico Felino permite a los dueños de mascotas reconocer tempranamente los signos de advertencia, buscar asistencia veterinaria adecuada de manera oportuna, y aplicar las recomendaciones de manejo y prevención necesarias para mejorar la calidad de vida de sus gatos. En última instancia, la clave para enfrentar este síndrome radica en una colaboración estrecha entre veterinarios y propietarios, donde el conocimiento compartido y la acción conjunta se convierten en las herramientas más poderosas.

Placa eosinofilica felina

granuloma eosinofílico gato

La placa eosinofílica felina es una manifestación característica del Síndrome Eosinofílico Felino que afecta la piel de los gatos. Se presenta como una lesión plana, elevada y ulcerada que puede causar molestias y picazón en el animal.

Estas placas suelen ser rojizas o amarillentas, con un aspecto granuloso y una textura distintiva. A menudo se localizan en áreas como el abdomen, el cuello o la parte interna de los muslos, donde el gato puede lamer, rascar o morder con frecuencia.

La formación de una placa eosinofílica puede estar asociada a una respuesta alérgica o inflamatoria en la piel del gato, desencadenando la acumulación de eosinófilos y la consiguiente aparición de la lesión.

Ulcera indolente en gatos

complejo granuloma eosinofílico felino

La úlcera indolente en gatos, también conocida como úlcera eosinofílica, es una condición cutánea que afecta comúnmente a los felinos. Se caracteriza por la formación de una lesión ulcerativa en la piel, generalmente en el labio superior o en la boca del gato. Esta úlcera en gatos puede ser dolorosa y causar molestias al animal, lo que puede manifestarse en dificultades para comer o beber.

La úlcera indolente en gatos se presenta como una lesión abierta y enrojecida que no cicatriza fácilmente. Es importante buscar atención veterinaria inmediata al notar la presencia de esta úlcera para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. El diagnóstico temprano y el manejo oportuno pueden ayudar a prevenir complicaciones y promover la pronta recuperación del gato.

Granuloma eosinofilico felino

El granuloma eosinofílico felino es una condición cutánea crónica que afecta a algunos gatos, caracterizada por la presencia de una masa o protuberancia en la piel. Esta masa suele ser roja, ulcerada y con un aspecto granuloso, de ahí su nombre. A menudo, esta lesión se localiza en la parte inferior del abdomen o en la parte interna de los muslos del gato, aunque también puede aparecer en otras áreas del cuerpo.

Aunque se considera una manifestación del Síndrome Eosinofílico Felino, el granuloma eosinofílico tiene características distintivas que lo diferencian de otras lesiones cutáneas. Se cree que su origen está relacionado con una respuesta inmunológica hiperactiva y desregulada, que conduce a la acumulación de eosinófilos en el sitio afectado. Esta acumulación de células puede desencadenar inflamación, picazón y la formación del granuloma.

Los gatos afectados por granulomas eosinofílicos a menudo muestran signos de malestar, como lamido excesivo, rascado y mordisqueo de la zona afectada. La lesión puede volverse crónica si no se trata adecuadamente, lo que puede resultar en complicaciones y malestar continuo para el gato. Es fundamental buscar atención veterinaria tan pronto como se detecte cualquier cambio en la piel de tu mascota.

El diagnóstico del granuloma eosinofílico felino se realiza mediante un examen físico exhaustivo, pruebas de laboratorio para evaluar los niveles de eosinófilos y, en algunos casos, una biopsia de la lesión para confirmar el diagnóstico. Un enfoque integral que incluya el tratamiento de la causa subyacente y el alivio de los síntomas es esencial para abordar esta condición de manera efectiva.

El tratamiento del granuloma eosinofílico felino puede implicar el uso de corticosteroides tópicos u orales para reducir la inflamación, así como cambios en la dieta y suplementos nutricionales para fortalecer la piel y el sistema inmunológico del gato. El seguimiento cercano con el veterinario y el manejo continuo del estrés son componentes clave en el cuidado a largo plazo de los gatos afectados por esta condición. Con el tratamiento adecuado y el apoyo necesario, muchos gatos pueden experimentar una mejoría significativa en su calidad de vida.

Causas del Síndrome Eosinofílico Felino

Identificar las causas detrás del Síndrome Eosinofílico Felino es esencial para un diagnóstico correcto y un tratamiento efectivo. Aunque este síndrome puede parecer un enigma, los avances en la medicina veterinaria han permitido a los profesionales identificar varios factores desencadenantes potenciales. Comprender estos factores es el primer paso para desentrañar el misterio detrás de las reacciones eosinofílicas excesivas en nuestros felinos.

Alergias

Una de las causas más comunes del Síndrome Eosinofílico Felino son las alergias. Estas pueden ser de varios tipos:

  • Alergias Alimentarias: Algunos gatos desarrollan sensibilidades o alergias a ciertos ingredientes en su dieta, lo que puede desencadenar una respuesta eosinofílica.
  • Alergias Ambientales: El polen, el moho, el polvo, y otros alérgenos presentes en el entorno pueden provocar reacciones alérgicas en los gatos, similares a las alergias estacionales en los humanos.
  • Alergia a la Picadura de Pulgas: Incluso una sola picadura de pulga puede desencadenar una reacción alérgica severa en gatos susceptibles, llevando a un aumento en la producción de eosinófilos.

Parásitos Internos y Externos

Los parásitos, tanto internos como externos, son otra causa importante del Síndrome Eosinofílico Felino. Los parásitos externos, como las pulgas y los ácaros, son bien conocidos por su capacidad para provocar condiciones dermatológicas eosinofílicas. Los parásitos internos, como ciertos tipos de gusanos, también pueden causar una elevación en el número de eosinófilos, aunque su relación directa con las manifestaciones cutáneas del síndrome puede ser menos evidente.

Infecciones

Las infecciones bacterianas o fúngicas secundarias pueden complicar o exacerbar las condiciones subyacentes del Síndrome Eosinofílico Felino. Estas infecciones suelen surgir en lesiones de la piel que han sido comprometidas por el rascado, el lamido, o el mordisqueo constantes, proporcionando un portal de entrada para patógenos oportunistas.

Factores Genéticos

Aunque aún se requiere más investigación en esta área, existe evidencia que sugiere que ciertos gatos pueden tener una predisposición genética a desarrollar respuestas eosinofílicas excesivas. Esta predisposición podría explicar por qué algunos gatos desarrollan el síndrome mientras que otros, expuestos a los mismos factores ambientales o dietéticos, no.

Respuestas Inmunitarias Anormales

Finalmente, algunas investigaciones apuntan a que una disfunción en el sistema inmunológico del gato puede jugar un papel crucial en el desarrollo del Síndrome Eosinofílico Felino. En estos casos, el sistema inmunitario del gato reacciona de manera exagerada ante estímulos que normalmente serían inofensivos, resultando en una producción excesiva de eosinófilos.

El reconocimiento y entendimiento de estas causas subyacentes son fundamentales para el manejo efectivo del Síndrome Eosinofílico Felino. Al identificar el factor o los factores desencadenantes, los veterinarios pueden diseñar un plan de tratamiento específico que no solo aborde los síntomas sino que también apunte a la raíz del problema, ofreciendo así una esperanza de alivio y una mejor calidad de vida para los felinos afectados.

Diagnóstico del Síndrome Eosinofílico Felino

El camino hacia un diagnóstico preciso del Síndrome Eosinofílico Felino es meticuloso y requiere un enfoque sistemático. Dada la variedad de posibles causas subyacentes y la similitud de sus manifestaciones con otras enfermedades dermatológicas, los veterinarios deben emplear una combinación de herramientas diagnósticas para llegar al corazón del problema.

Problemas Dermatológicos y Alergias en Gatos

Pruebas de laboratorio

El análisis de sangre juega un papel crucial, revelando no solo el aumento en el número de eosinófilos, sino también proporcionando pistas sobre posibles infecciones secundarias o condiciones subyacentes. En algunos casos, se pueden realizar pruebas específicas para alergias, buscando identificar alérgenos específicos que podrían estar desencadenando la respuesta eosinofílica.

Biopsia e histopatología

Para un diagnóstico definitivo, a menudo se requiere una biopsia de las lesiones cutáneas. Las muestras obtenidas son analizadas bajo microscopio por un patólogo veterinario, buscando signos característicos de infiltración eosinofílica en el tejido. Este análisis no solo confirma la presencia del síndrome sino que también ayuda a descartar otras enfermedades con manifestaciones similares, como ciertos tipos de cáncer o enfermedades autoinmunes.

Evaluación Dermatológica Completa

Dado que las manifestaciones más visibles del Síndrome Eosinofílico Felino ocurren en la piel, una evaluación dermatológica detallada es indispensable. Esta incluye el examen de las lesiones, la identificación de patrones de distribución de las mismas y la evaluación de la presencia de parásitos externos como las pulgas.

Historial Médico y Ambiental

Un aspecto fundamental del diagnóstico es la recopilación de un historial médico y ambiental exhaustivo. Esto incluye discutir la dieta del gato, su entorno de vida, posibles exposiciones a alérgenos y la presencia de parásitos. Este historial puede proporcionar pistas vitales sobre las causas subyacentes del síndrome.

Tratamiento y Manejo

Una vez establecido el diagnóstico, el tratamiento se enfoca en dos objetivos principales: aliviar los síntomas inmediatos y abordar la causa raíz del síndrome. Dado su carácter multifactorial, el tratamiento del Síndrome Eosinofílico Felino a menudo requiere un enfoque multifacético y personalizado.

Opciones de tratamiento farmacológico

Los corticosteroides son comúnmente prescritos para reducir la inflamación y el prurito. En casos donde los esteroides no son efectivos o se desea evitar sus efectos secundarios a largo plazo, se pueden considerar medicamentos inmunomoduladores. Estos ayudan a regular la respuesta inmunitaria del gato, reduciendo la producción de eosinófilos.

Terapias alternativas

En algunos casos, se pueden recomendar suplementos dietéticos, como los ácidos grasos omega-3, que tienen propiedades antiinflamatorias. La acupuntura y otras terapias alternativas también pueden ofrecer alivio para algunos gatos, especialmente en lo que respecta al manejo del dolor y la inflamación.

Manejo del entorno

Minimizar la exposición a los alérgenos identificados es crucial. Esto puede incluir cambios en la dieta, el uso de productos para el control de pulgas y ácaros, y modificaciones en el hogar para reducir los alérgenos ambientales como el polvo y el polen.

Seguimiento y Ajustes en el Tratamiento

El manejo del Síndrome Eosinofílico Felino a menudo requiere seguimiento regular y ajustes en el tratamiento, basados en la respuesta del gato a las terapias implementadas. La comunicación continua entre el veterinario y el propietario del gato es esencial para asegurar que el plan de tratamiento se ajuste según sea necesario y para monitorear la aparición de posibles efectos secundarios de los medicamentos.

El tratamiento efectivo del Síndrome Eosinofílico Felino es un viaje que requiere paciencia, dedicación y un enfoque colaborativo entre los propietarios y los profesionales veterinarios. Aunque puede ser un desafío, el diagnóstico temprano y el manejo adecuado pueden llevar a una mejora significativa en la calidad de vida de los gatos afectados.

Prevención del Síndrome Eosinofílico Felino

Dado que el Síndrome Eosinofílico Felino puede tener múltiples causas, su prevención puede ser desafiante pero no imposible. La clave reside en minimizar los factores de riesgo conocidos y en el manejo proactivo de la salud del gato. Aquí algunos consejos útiles:

Control de Parásitos

Mantener un régimen estricto de control de parásitos es fundamental. Esto incluye tratamientos regulares contra pulgas y gusanos, tanto para el gato afectado como para otros animales en el hogar. El uso de productos recomendados por el veterinario garantizará la efectividad y seguridad de estos tratamientos.

Manejo de Alergenos

Identificar y minimizar la exposición a alergenos potenciales puede ayudar a prevenir brotes. Esto puede incluir el uso de dietas hipoalergénicas, filtros de aire para reducir alérgenos ambientales, y una limpieza regular y exhaustiva del hogar.

Cuidado Nutricional

Una dieta balanceada y rica en ácidos grasos omega-3 puede fortalecer la piel y el sistema inmunológico del gato, haciéndolo menos susceptible a condiciones inflamatorias. Consulta con el veterinario para elegir la dieta más adecuada para tu mascota.

Monitoreo Regular

Visitas veterinarias regulares para chequeos de salud permiten detectar tempranamente signos de enfermedades o condiciones subyacentes. Esto es especialmente importante para gatos que ya han sido diagnosticados con el síndrome, ya que un monitoreo cercano puede prevenir complicaciones.

Complicaciones y Pronóstico

El pronóstico del Síndrome Eosinofílico Felino varía ampliamente dependiendo de la causa subyacente y la respuesta del gato al tratamiento. En muchos casos, con un manejo adecuado y ajustes en el estilo de vida, los gatos pueden llevar una vida larga y saludable.

Complicaciones

Las complicaciones más comunes incluyen infecciones secundarias en la piel debido al rascado constante y las autolesiones. En casos raros, si el síndrome afecta órganos internos, puede requerirse un manejo más complejo y especializado.

Pronóstico a Largo Plazo

Para gatos con causas identificables y tratables de eosinofilia, como alergias o parásitos, el pronóstico es generalmente bueno una vez que el factor desencadenante se maneja adecuadamente. Sin embargo, para aquellos con condiciones más crónicas o idiopáticas, el manejo puede requerir un enfoque a largo plazo, incluyendo ajustes permanentes en la dieta y el estilo de vida, así como tratamiento farmacológico continuo.

El éxito en el manejo del Síndrome Eosinofílico Felino radica en un enfoque personalizado, adaptado a las necesidades individuales de cada gato y a la causa subyacente de su condición. Con el cuidado y el apoyo adecuados, muchos gatos con este síndrome pueden disfrutar de una calidad de vida excelente.

Casos de Estudio: Recuperaciones Notables

El aprendizaje a través de casos de estudio reales ofrece una perspectiva invaluable tanto para veterinarios como para propietarios de mascotas, demostrando cómo los enfoques de tratamiento pueden ser efectivos en situaciones de la vida real. Estos casos destacan la importancia de un diagnóstico preciso, un tratamiento adaptado y el seguimiento riguroso.

Caso 1: El Éxito del Tratamiento Personalizado

Un gato doméstico, previamente sano, comenzó a desarrollar lesiones cutáneas y pérdida de pelo. Después de un diagnóstico de Síndrome Eosinofílico Felino, se identificaron alergias alimentarias como la causa subyacente. Al cambiar a una dieta hipoalergénica específica y administrar medicamentos antiinflamatorios, el gato mostró una mejora notable, con la resolución completa de las lesiones en pocas semanas.

Caso 2: Manejo de un Entorno Desencadenante

Un gato que vivía en un área con alta prevalencia de pulgas desarrolló graves lesiones eosinofílicas. A través de un manejo ambiental riguroso, que incluyó el tratamiento regular contra pulgas para todos los animales del hogar y cambios en el entorno doméstico, junto con el uso de corticosteroides para controlar la inflamación, se logró controlar el síndrome efectivamente.

Estos casos subrayan que, aunque el Síndrome Eosinofílico Felino puede ser desafiante, con un enfoque proactivo y personalizado, muchos gatos pueden recuperarse completamente o manejar sus síntomas de manera efectiva, llevando una vida feliz y saludable.

La Importancia de la Nutrición

La nutrición juega un papel vital en el manejo del Síndrome Eosinofílico Felino, no solo como parte del tratamiento de las causas subyacentes, como las alergias alimentarias, sino también en el fortalecimiento del sistema inmunológico del gato y en la promoción de una piel y un pelaje saludables.

Dietas Recomendadas

Para gatos con sensibilidades o alergias alimentarias, las dietas hipoalergénicas o de eliminación son a menudo el primer paso. Estas dietas están formuladas para excluir ingredientes comunes que causan alergias, como ciertos tipos de proteínas. Es crucial seguir las recomendaciones del veterinario y realizar cambios dietéticos bajo su supervisión.

Suplementos

Los suplementos pueden ser una adición valiosa al régimen de tratamiento. Los ácidos grasos omega-3, por ejemplo, tienen propiedades antiinflamatorias conocidas que pueden ayudar a reducir la severidad de las reacciones cutáneas. Otros suplementos, como los antioxidantes y las vitaminas específicas, pueden apoyar la salud general de la piel.

La elección de la dieta adecuada y la posible inclusión de suplementos deben ser discutidas y planificadas cuidadosamente con un veterinario, quien puede ofrecer orientación basada en las necesidades individuales del gato y su estado de salud general.

El entendimiento y manejo del Síndrome Eosinofílico Felino es un viaje que requiere paciencia, atención y una estrecha colaboración entre los propietarios de gatos y los profesionales veterinarios. A través del enfoque en el diagnóstico correcto, un tratamiento personalizado y un manejo preventivo, es posible mejorar significativamente la calidad de vida de los gatos afectados por este complejo síndrome.

El Papel del Estrés en el Síndrome Eosinofílico

El estrés es un factor significativo que puede exacerbar el Síndrome Eosinofílico Felino, afectando el sistema inmunológico del gato y potencialmente desencadenando brotes de la enfermedad. Los felinos son particularmente sensibles a los cambios en su entorno, y el estrés puede provenir de varias fuentes, incluidas las alteraciones en su rutina diaria, cambios en el entorno familiar, la introducción de nuevos animales en el hogar, o incluso la ausencia de sus propietarios.

Manejo del Estrés

Reducir el estrés es esencial para el manejo efectivo del síndrome. Esto incluye mantener una rutina regular para alimentación, juego y descanso, así como proporcionar un ambiente tranquilo y estable. Los juguetes interactivos y los árboles para gatos pueden ayudar a mantener al gato estimulado mental y físicamente, reduciendo el aburrimiento y la ansiedad.

Cuidados en el Hogar

El cuidado en el hogar es un componente crucial en el manejo del Síndrome Eosinofílico Felino, no solo para minimizar el estrés sino también para prevenir brotes y promover la recuperación.

Rutinas Diarias

Establecer y mantener rutinas diarias ayuda a crear un sentido de previsibilidad y seguridad para el gato, reduciendo el estrés y promoviendo la estabilidad emocional.

Cómo Crear un Ambiente Seguro

  • Áreas de Refugio: Proporcionar espacios seguros y cómodos donde el gato pueda retirarse cuando se sienta abrumado o necesite descansar.
  • Enriquecimiento Ambiental: Ofrecer múltiples formas de enriquecimiento, como rascadores, juguetes y perchas en las ventanas, para mantener al gato ocupado y mentalmente estimulado.
  • Control de Parásitos: Mantener un programa regular de control de parásitos para evitar infestaciones que puedan causar picazón y estrés adicional.

Interacción Social

La interacción social positiva, tanto con los humanos como con otros animales del hogar, es importante para el bienestar emocional del gato. Sin embargo, las introducciones a nuevos animales deben hacerse gradualmente para evitar estrés adicional.

El Síndrome Eosinofílico Felino es una condición compleja que requiere un enfoque comprensivo y multidisciplinario para su manejo. Entender las causas subyacentes, reconocer los signos y síntomas tempranos, y adoptar un enfoque proactivo y personalizado para el tratamiento y el cuidado son esenciales para mejorar la calidad de vida de los gatos afectados. La prevención del estrés, una nutrición adecuada, el cuidado en el hogar y una colaboración estrecha con los profesionales veterinarios son fundamentales en el manejo exitoso de este síndrome.

El amor, la paciencia y la dedicación de los propietarios son irremplazables en el proceso de cuidado, ofreciendo a sus compañeros felinos la mejor oportunidad de llevar una vida plena y saludable a pesar de los desafíos que el Síndrome Eosinofílico Felino pueda presentar.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Síndrome Eosinofílico Felino: Una Guía Completa para Propietarios puedes visitar la categoría Problemas Dermatológicos y Alergias en Gatos.

  1. Cokiitoorozco dice:

    Mateo, mi gatito tiene casi un año batallando con las úlceras bucales, lo he llevado con muchos veterinarios, nadie le ha hallado que tiene, con la explicación que me dan, me doy una idea, muchas gracias

    1. Valeria dice:

      Holaa, le hicieron examen de calicivirus??

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir